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PALACIO Y JARDINES

Quinta da Regaleira: El monumento más asombroso, misterioso y desconocido de Sintra

Es el lugar menos conocido del Paisaje Cultural de Sintra, sin embargo su visita es muy recomendable tanto por su belleza como por la diversión que proporciona descubrir este enigmático enclave.
 
Palacio da Regaleira de Sintra

En ocasiones, los rincones más bellos son los que más desapercibidos pasan. Este es el caso de Quinta da Regaleira, uno de los monumentos más sorprendentes, magníficos y enigmáticos del Paisaje Cultural de Sintra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Se encuentra en Sintra, localidad ubicada a menos de 30 kilómetros de Lisboa, famosa por su riqueza arquitectónica y natural. El viajero que llegue a este idílico enclave sin duda tendrá en mente acercarse al Palacio Nacional y al Palacio da Pena, y hará bien en conocerlos, pero no debe marcharse sin admirar la Quinta da Regaleira.

Portal de los Guardianes de la Quinta da Regaleira

Encontrarla es fácil, pues se halla en el camino que unía el Pazo Real con el palacio y campo de Seteais. Se puede ir andando desde el casco histórico de Sintra, por lo que en el caso de conseguir aparcamiento merece la pena dejar el coche y acercarse a pie hasta la puerta de la Quinta da Regaleira.

El Palacio y la Capilla


Una vez dentro se alza imponente el Palacio de la Regaleira, impresionante edificio que ordenó construir Antonio Augusto Carvalho Monteiro a finales del siglo XIX, cuando el millonario se hizo con la propiedad de la Quinta y contrató para embellecerla al arquitecto italiano Luigi Manini. El Palacio se puede visitar y muestra su historia a través de sus rincones, repartidos en tres plantas. Resulta interesante acercarse a los balcones y ascender hasta la torre octogonal, desde la que admirar la belleza que momentos después se podrá contemplar de cerca.

Pozo Iniciático de la Quinta da Regaleira

Al salir del palacio se pueden tomar varios caminos, el visitante decide, aunque es un buen momento para acercarse a la cercana Capilla de la Santísima Trinidad, a la que se accede por la puerta principal o por el túnel de la capilla, uno de los laberintos con los que cuenta la Quinta. Su estilo es neogótico y neomanuelino y subiendo las escaleras se puede admirar el altar desde lo alto.

Se puede parar a descansar en la Terraza de las Quimeras para coger fuerzas para la caminata que espera al viajero, o seguir adelante, aunque hay que obviar el Invernadero y las caballerizas, que pueden estar cerradas al público. Si es así, lo ideal es tomar la Gruta de Leda para ascender a la Torre de la Regaleira, que en su punto más alto ofrece una vista impagable de Sintra, o al menos si la niebla no ha caído sobre la ciudad, lo cual no es extraño.

Grutas de la Quinta da Regaleira

Llega el momento de ver agua, concretamente en el Lago de la Cascada, donde el viajero se encontrará a otros visitantes asomando por unas cavidades junto al salto acuático; no desesperen porque llegar a donde están es uno de los puntos más divertidos del paseo por la Quinta.

Grutas, torres y bosques


Toca subir y subir hasta llegar al Portal de los Guardianes, donde la belleza arquitectónica vuelve a hacer su aparición; aquí hay una entrada a la gruta, pero merece la pena esperar y seguir ascendiendo hasta el Pozo Iniciático, que simboliza la muerte. Es momento de bajar, teniendo cuidado con las escaleras, pues a medida que nos acercamos al suelo está cada vez más oscuro.

Jardines de la Quinta da Regaleira

Una vez abajo hay que tomar un camino sin apenas visibilidad. Aunque está algo iluminado, conviene llevar una pequeña linterna. El camino recto llevará hacia la citada cascada, era esta la ruta para llegar a lo que se veía antes. Ahora toca retroceder y caminar por una senda en el que no se ve nada y que desemboca en el Pozo Imperfecto, donde se puede salir de las grutas; la otra opción es avanzar hacia la Gruta del Oriente, donde también se sale del subterráneo, aunque más abajo.

Después del divertido y arduo paseo se puede ascender de nuevo hacia arriba y pasear entre árboles por los estrechos caminos, o bajar hacia la entrada. Si se decide descender puede hacerse por el rellano del tenis, la Fuente de la Regaleira, la Fuente del Laberinto y finalmente el Paseo de los Dioses, una alameda plagada de divinidades clásicas que lleva al viajero al punto de partida, cerrando así un paseo inolvidable por el lugar más recomendable de Sintra.
Guillermo Álvarez Corrales | 14 de Diciembre de 2015